1. Cariñoso Salvador,
huyo de la tempestad
a tu seno protector,
fiándome de tu bondad.
Sálvame, Señor Jesús,
de las olas del turbión;
hasta el puerto de salud,
guía mi pobre embarcación.

2. Otro asilo ninguno hay:
indefenso acudo a Ti;
mi necesidad me trae,
porque mi peligro vi.
Solamente en Ti, Señor,
creo hallar consuelo y luz;
vengo lleno de temor
a los pies de mi Jesús.

3. Cristo, encuentro todo en Ti,
y no necesito más;
caído, me pusiste en pie:
débil, ánimo me das;
al enfermo das salud;
guías tierno al que no ve;
con amor y gratitud
tu bondad ensalzaré.

Autor: Charles Wesley
Traducción: T.M. Westrup
Tema