1. Del culto el tiempo llega,
comienza la oración.
El alma a Dios se entrega:
¡Silencio y atención!
Si al santo Dios la mente
queremos elevar,
silencio reverente
habremos de guardar.

2. Mil coros celestiales
a Dios cantando están,
a ellos los mortales
sus voces unirán.
Alcemos pues el alma
con santa devoción,
gozando en dulce calma
de Dios la comunión.

3. La Biblia bendecida,
de Dios revelación,
a meditar convida
en nuestra condición.
Silencio que ha llegado
del culto la ocasión,
Dios se halla a nuestro lado:
¡Silencio y devoción!

Autor: Samuel S. Wesley

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