1. ¡Oh Señor! a tus altares
acudimos con fervor,
a rogarte nos depares
los tesoros de tu amor.
2. De tu Espíritu pedimos
la divina inspiración,
y en la senda que seguimos
su gloriosa protección.
3. Imploramos su presencia
que la fuerza nos dará,
pues su santa y noble influencia
de caer nos librará.
4. Tú de Cristo la promesa,
celestial Consolador,
ven y cambia la tibieza
en un fuego abrasador.
5. Débil es nuestra esperanza,
muy pequeña nuestra fe;
¡Ven, infunde la confianza,
que a la vida gozo dé!
Autor: Vicente Mendoza