1. Tengo un Amigo, Cristo el Señor,
yo le bendigo con mi loor,
porque en el mundo nadie como El
es en mi vida paciente y fiel.
CORO:
Cristo, mi Amigo, ya tuyo soy;
¡Todo rendido, contigo voy!
2. Tengo un Refugio que en el turbión
del alma es siempre fiel protección.
Con El seguro yo viviré.
Porque a su amparo caminaré.
3. Tengo un Maestro doquier yo voy
y sus senderos siguiendo estoy;
en las tinieblas jamás iré,
porque sus luces y amor tendré.
4. Oh, dulce Amigo! Tu compasión
ha subyugado mi corazón,
¿Cómo rebelde pudiera ser,
y tanta gracia desconocer?