1. Salvo en los tiernos brazos
de mi Jesús seré;
y en su amoroso pecho
siempre reposaré.
Este es sin duda el eco
de celestial canción,
que de inefable gozo
llena mi corazón.
CORO:
Salvo en los tiernos brazos
de mi Jesús seré,
y en su amoroso pecho
siempre reposaré.
2. De sus amantes brazos
la gran solicitud
me libra de tristeza,
me libra de inquietud,
y si tal vez hay pruebas,
fáciles pasarán;
lágrimas si vertiere,
pronto se enjugarán.
3. Y cruzaré la noche
lóbrega, sin temor,
hasta que venga el día
de perennal fulgor.
¡Cuan placentero entonces
con El será morar,
y en la mansión de gloria
siempre con El reinar!