1. Queda hoy con nosotros, ¡Oh! Cristo,
pues la noche ha tendido su manto
y el calor de mi hogar está listo
para darte cordial bienvenida.

2. Mucho tiempo estuviste a la puerta
con paciencia infinita esperando
de mi alma, en pecado ya muerta,
la respuesta feliz de tu anhelo.

3. El hogar que te ofrezco es muy pobre
pero en él Tú serás el que mande,
y Tú harás que no falte ni sobre
el sustento del cuerpo y del alma.

4.Queda hoy con nosotros, Maestro,
en el íntimo seno del alma;
que sintamos que Tú eres ya nuestro,
y Tú sientas que ya somos tuyos.

Autor: Maurilio Olivera

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