1. Padre, tu palabra es
mi delicia y mi solaz:
guíe siempre aquí mis pies,
y a mi pecho traiga paz.

CORO:
Es tu ley, Señor,
faro celestial,
que en perenne resplandor,
norte y guía da al mortal.

2. Si obediente oí tu voz,
en tu gracia fuerza hallé,
y con firme pie y veloz,
por tus sendas caminé.

3. Tu verdad es mi sostén,
contra duda y tentación,
y destila calma y bien
cuando asalta la aflicción.

4. Son tus dichos para mí,
prendas fieles de salud;
dame pues que te oiga a Ti,
con filial solicitud

Autor: J. B. Cabrera

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