1. Venid, pastorcillos, venid a adorar
al Rey de los cielos que nace en Judá.
Sin ricas ofrendas podemos llegar,
que el niño prefiere la fe y la bondad.
2. Un rústico techo abrigo le da,
por cuna un pesebre, por templo un portar;
en lecho de pajas incógnito está.
Quien quiso a los astros su gloria prestar.
3. Hermoso lucero le vino a anunciar,
y magos de Oriente buscándole van:
delante se postran del Rey de Judá,
de incienso, oro y mirra tributo le dan.
Autor: F. Martínez de la Rosa