1. Los heraldos celestiales
cantan con sonora voz:
¡Gloria al Rey recién nacido,
que del cielo descendió!
Paz, misericordia plena,
franca reconciliación
entre Dios, tan agraviado,
y el mortal que le ofendió.

2. La Divinidad sublime
en la carne se veló.
Ved a Dios morando en carne,
y adorad al Hombre-Dios.
Emmanuel, Dios con nosotros,
a la tierra descendió;
y hecho hombre, con nosotros
tiene ya su habitación.

3. Salve, Príncipe glorioso
de la paz y del perdón;
Salve a Ti que de justicia
¡Eres el divino Sol!
Luz y vida resplandecen
a tu grata aparición,
y en tus blancas alas traes
la salud al pecador.

4. Nace manso, despojado
de su gloria y esplendor,
porque no muramos todos
en fatal condenación.
Nace, sí, para que el hombre
tenga en El resurrección.
Nace para que renazca
a la vida el pecador.

Autor: Carlos Wesley
Traducción: T. Castro

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